viernes, 13 de julio de 2007

AVISO: SIGO VIVO

Buen día para todos!
Os escribo un breve comunicado desde mi exilio interior para comentaros que esto seguirá funcionando en breve. El motivo de este parón son los inminentes exámenes de oposiciones que convoca, con su habitual desvergüenza, falta de palabra, impuntualidad y carencia absoluta de profesionalidad, el actual Ministerio de Injusticia y sus hordas de tribunales delegados. En ellos me estoy centrando ahora y no tengo tiempo para casi nada más.
A partir del día 25 de Julio esté humilde blog seguirá floreciendo, más o menos, al ritmo de siempre.
Un saludo a todos, quedando a vuestra disposición:

El Trovador Errante

domingo, 17 de junio de 2007

Y USTED... ¿CON QUÉ POIROT SE QUEDA?

PETER USTINOV

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DAVID SUCHET



ALBERT FINNEY

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Una noche, de hace ya muchos años, pusieron en la televisión Muerte en el Nilo (basada en la novela Poirot en Egipto). Me enganché y me enganché con la trama. Mientras estaba tragándome la peli sin pestañear apareció mi madre y dijo: - Anda, ¿no es ese monsieur Poirot?... me quedé mirándola asombrado - ¿Cómo no me habías hablado antes de este hombre? - le dije . No sabía, por aquel entonces, que estaba ante quien iba a ser uno de mis iconos y personajes favoritos y más queridos de ficción. Al día siguiente caminábamos rumbo a la Librería Urbano (que en paz descanse) para comprarme mi primer libro de Agatha Christie. Yo tan sólo contaba con diez años.
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Ahora, después de casi 20 años, habiéndome leído casi toda la obra de Agatha Christie y dándome cuenta de que no todas las novelas de esta autora tienen la misma valía (pues las hay buenas, flojas y muy flojas), me doy cuenta de que fue un golpe de suerte elegir aquel día la mejor. Pasaron por mi mano Cianuro espumoso, Un cadáver en la biblioteca, Un triste ciprés y otras tantas. Después de un buen rato barajando libros con mi madre, me dio la opción de elegir entre Navidades trágicas y El asesinato de Rogelio Ackroyd. Yo no sabía qué hacer. Lo que si tenía claro es que deseaba que el protagonista fuera monsieur Hércules Poirot. Entonces, como un hado del destino, casi al final de la estantería, leí: Asesinato en el Orient Express. En la portada, junto al citado ferrocarril aparecía una imagen de un intrigante Albert Finney encarnando a monsieur Poirot. Aquella imagen me decidió y, a la larga, he sido consciente de la gran suerte que tuve al elegir, en aquel momento y sin criterio alguno, la mejor novela de Agatha Christie.
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Lo malo de esto es que todos los libros de Agatha Christie que leí posteriormente me parecieron más flojos. Sálvense (más o menos al mismo nivel que Asesinato en el Orient Express) Diez Negritos, El asesinato de Rogelio Ackroyd y alguno que otro más. En cualquier caso acogí a la autora con cariño y fui devorando poco a poco casi toda su obra.
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Miss Marple nunca me acabó de entrar bien. Siempre he preferido al gran detective belga monsieur Hércules Poirot. Atiplado, un perfecto dandy, bajito, cabeza de huevo. Y si hay algo más famoso que sus renombradas células grises es sin duda ese perfecto bigote encerado de puntas retorcidas. Podrá decirse que es su tarjeta de visita.
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Muchos actores han interpretado a monsieur Poirot a lo largo de la historia del cine y la televisión. A mi parecer, David Suchet (protagonista de la célebre serie Hércules Poirot así como de otras tantas películas entre las que, a mi gusto, destaca El misterioso caso de Styles, primera novela de la autora) es el que más se parecería físicamente y en las formas al Poirot original. Peter Ustinov (Muerte en el Nilo, Maldad bajo el Sol... ) es un grandísimo actor (jamás olvidaré su interpretación de Nerón en Quo Vadis) pero, a mi humilde entender, es quizá el que peor encarna el personaje físicamente. Tampoco en las maneras me convence. Demasiado orgulloso quizá para un detective que, como nota general, podría decirse que es humilde a lo largo de la trama y que, únicamente al final, da muestras de saberse y creerse el más inteligente. En cualquier caso, yo me quedo, sin duda alguna, y a pesar de la gran caracterización de David Suchet y la profesionalidad de Ustinov, con la única interpretación que de este personaje realizó Albert Finney en la gran película Asesinato en el Orient Express. Esta genial y perfecta encarnación del personaje en lo físico y en lo personal se eleva, todavía más si cabe, teniendo en cuenta el extraordinario elenco de actores que participaron en la obra (Sean Conery, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Jacqueline Bisset y Anthony Perkins entre otros). Un Albert Finney que no se amilana ante las sublimes interpretaciones del resto de estrellas que conforman el reparto y que eleva de tal manera el nivel que consigue hacer de la suya el centro en torno al cual bailan todas las demás. Soberbio. Perfecto.
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Y usted... ¿con qué Poirot se queda?
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El Trovador Errante

sábado, 16 de junio de 2007

PON UN ANILLO EN TU VIDA

Para qué sirve un rincón del coleccionismo si no es para enseñarlo... pues ahí va. Una visión general de mi humilde colección de El Señor de los Anillos, dentro de la cual, y sin contar los libros en varias ediciones, los de ilustración, las figuras en miniatura, los deuvedés con las versiones extendidas y alguna cosilla más, destacan los siguientes elementos:


- El Libro Rojo de la Frontera del Oeste.

- Andúril, Llama del Oeste, espada de Aragorn, que originariamente, antes de ser forjada de nuevo, fue Narsil, espada de Elendil, que cortó la mano de Sauron.

- Hadhafang, u Hoja de Multitudes, espada de Arwen, que fue de su padre Elrond en la Batalla de Dagorlad y que, se dice, pudo pertenecer a la Princesa Idril de Gondolín, madre de Eärendil, el Marino, padre del propio Elrond.

- Dardo, espada élfica de Bilbo, que luego fue de Frodo.

- Vara de Saruman.

- Colgante de Arwen, Estrella de la Tarde.

- Diadema de Arwen, que fue usada en la ceremonia de coronación del Rey Elessar.

- Yelmo de Guerra del Rey Brujo de Angmar, jefe de los Nazgûl.

- Busto y estatua de Arwen.

- Estatua de Sauron, el Señor Oscuro, el Señor de los Anillos.

El Trovador Errante

viernes, 15 de junio de 2007

LA COMUNIDAD DEL ANILLO: EL PUENTE DE KHAZAD-DÛM

Muchas veces he pensado que me encantaría borrar de mi memoria ciertos libros para tener la oportunidad de volver a leerlos y que me sorprendan con la misma fuerza con que lo hicieron la primera vez. Poco a poco iré exponiendo aquí algunos pasajes de los que más venero. Éste, en concreto, perteneciente a La Comunidad del Anillo, fue para mí desgarrador. La más alta tensión ante el denso, prolongado y artificial silencio de la infinita jornada a través de las minas de Moria. La encerrona, el enfrentamiento y la posterior huída en la Cámara de Mazarbul. Y, como colofón, el pasaje donde la emoción, el miedo, la angustia, la nobleza, el heroísmo, la incertidumbre y la clásica lucha de contrarios alcanzan su máximo apogeo: El enfrentamiento entre Gandalf y el Balrog de Moria en el Puente de Khazad Dûm. Las lágrimas como puños. Los pelos como escarpias. Inmejorable. Inolvidable. Irrepetible.
El Trovador Errante
"¡No puedes pasar! - dijo. Los orcos permanecieron inmóviles, y un silencio de muerte cayó alrededor - ¡Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de la llama de Anor! ¡No puedes pasar! ¡El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udún! ¡Vuelve a la sombra! ¡No puedes pasar!"

J. R. R. Tolkien

jueves, 14 de junio de 2007

LA MALA PUBLICIDAD Y PILAR RUBIO

¡Viva la madre que te parió! Después de reflexionar sobre la vida y la muerte, no queda mal darse un paseo por el boulevard de los placeres mundanos. Que de todo tiene que haber en la viña del Señor. A todos los filósofos que os planteáis el sentido de la vida y/o la existencia de la deidad… para mí, ésta es una de las pruebas más claras de que Dios existe. Un milagro de la naturaleza. Y es que, al final, todo está conectado. Lo divino y lo profano. ¡Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor!, alabadlo con arpas y cítaras.

Guapa, pero no artificial. Sensual, que no ordinaria. Nada de delgadez extrema. Muestra una imagen enloquecedoramente saludable. Con más curvas que la carretera de la Alpujarra. Y, por lo que se ve, la tía es simpatiquísima, lo cual es raro conjugándose las cualidades anteriores. Si ustedes gustan, pueden seguir su periplo como reportera en la Sexta.

Hasta aquí he hablado de lo que entra por la vista. Irrebatible. Pero, además, si la escuchas hablar, da la sensación de tener una cabeza bastante bien amueblada. No es que yo tenga el placer de conocerla, pero me parece una muchacha bastante inteligente. Aunque, así de primeras y a bocajarro, yo no la querría para jugar al Trivial precisamente.

No se crean ustedes que es la típica torda provocativa, chula, prepotente, y pusilánime que no ve más allá de sus, innegables, encantos. Nada más lejos de la realidad. Por si fuera poco, la tía es medio roquera. Toma castaña. Nada de David Bisbal, Bustamante o la puta que los parió. Ole, ole y ole. Dan ganas de que se acerque a ti y te diga aquello de: - Cántame una canción al oido… y te pongo un cubata… ¡Guapa!

La vi por primera vez en un anuncio donde jugaba al billar en un bar. Su elegante pose hacía que sus lindas posaderas taparan una pequeña televisión que retransmitía un partido de fútbol que era visualizado, a su vez, por tres o cuatro zagales. Entonces ella, con esos ojos de gata que Dios le ha dado, y al darse cuenta de que estaba en medio, los mira y, con una dulce voz, no sé si de ángel o de diablo, les dice: - ¿Molesto?...

El anuncio hacía publicidad de… ¿un coche?... ¿una colonia?... sinceramente, ¿para qué les voy a engañar?... si les digo la verdad, no me acuerdo.
El Trovador Errante

miércoles, 13 de junio de 2007

SILVIO RODRÍGUEZ... LA VIDA


LA VIDA

La vida de un pájaro en vuelo,
la vida de un amanecer,
la vida de un crío
de un bosque y de un río,
la vida me ha hecho saber.

La vida del sordo y del ciego ,
la vida que no sabe hablar,
la del triste loco,
la que sabe a poco,
la vida me ha hecho soñar.

La vida voraz que se enreda,
la vida que sale a jugar,
la vida consciente que queda,
la vida que late en el mar.

La vida que brota de un muerto,
la vida que no se murió,
la de los desiertos,
la de un libro abierto,
la vida me ha hecho cual yo.

La vida que alumbra en el trueno,
la vida final de un adiós,
la vida goteando de un seno,
la vida secreta de un dios.

La vida que pende de todo,
la vida de cada emoción,
la vida en exceso,
la vida de un beso,
la vida me ha hecho canción.

(Del disco "Rodríguez")



Silvio Rodríguez

martes, 12 de junio de 2007

JUEGO DE VILLANOS

JUEGO DE VILLANOS
La muerte se puso una cara de monstruo,
una cara de monstruo horrible,
esperó y esperó detrás de una esquina,
salió al fin de la sombra como un trozo de sombra
y el niño huyó más rápido que su propio alarido.

Entonces la muerte se puso otra cara,
una vieja cara de mendigo,
esperó y esperó enfrente de la iglesia,
extendiendo la mano y gimiendo su pena
y el niño no supo que hacer con su piedad.

Entonces la muerte se puso otra cara,
una cara de mujer hermosa,
esperó y esperó con los brazos abiertos,
tan maternal, tan fiel, tan persuasiva
que el niño quedó inmóvil de susto o de ternura.

Entonces la muerte sacó su última cara,
una cara de juguete inocente,
esperó y esperó tranquila en la buhardilla,
tan quieta, tan trivial, tan seductora
que el niño le dio cuerda con una sola mano.

Entonces la muerte se animó despacito,
más traidora que nunca y le corto las venas
y le pinchó los ojos y le quitó el aliento
y era lo único que podía esperarse,
porque con la muerte no se juega.
Mario Benedetti