viernes, 13 de julio de 2007
AVISO: SIGO VIVO
domingo, 17 de junio de 2007
Y USTED... ¿CON QUÉ POIROT SE QUEDA?
sábado, 16 de junio de 2007
PON UN ANILLO EN TU VIDA
Para qué sirve un rincón del coleccionismo si no es para enseñarlo... pues ahí va. Una visión general de mi humilde colección de El Señor de los Anillos, dentro de la cual, y sin contar los libros en varias ediciones, los de ilustración, las figuras en miniatura, los deuvedés con las versiones extendidas y alguna cosilla más, destacan los siguientes elementos:
- El Libro Rojo de la Frontera del Oeste.
- Andúril, Llama del Oeste, espada de Aragorn, que originariamente, antes de ser forjada de nuevo, fue Narsil, espada de Elendil, que cortó la mano de Sauron.
- Hadhafang, u Hoja de Multitudes, espada de Arwen, que fue de su padre Elrond en la Batalla de Dagorlad y que, se dice, pudo pertenecer a la Princesa Idril de Gondolín, madre de Eärendil, el Marino, padre del propio Elrond.
- Dardo, espada élfica de Bilbo, que luego fue de Frodo.
- Vara de Saruman.
- Colgante de Arwen, Estrella de la Tarde.
- Diadema de Arwen, que fue usada en la ceremonia de coronación del Rey Elessar.
- Yelmo de Guerra del Rey Brujo de Angmar, jefe de los Nazgûl.
- Busto y estatua de Arwen.
- Estatua de Sauron, el Señor Oscuro, el Señor de los Anillos.
El Trovador Errante
viernes, 15 de junio de 2007
LA COMUNIDAD DEL ANILLO: EL PUENTE DE KHAZAD-DÛM
J. R. R. Tolkien
jueves, 14 de junio de 2007
LA MALA PUBLICIDAD Y PILAR RUBIO
Guapa, pero no artificial. Sensual, que no ordinaria. Nada de delgadez extrema. Muestra una imagen enloquecedoramente saludable. Con más curvas que la carretera de la Alpujarra. Y, por lo que se ve, la tía es simpatiquísima, lo cual es raro conjugándose las cualidades anteriores. Si ustedes gustan, pueden seguir su periplo como reportera en la Sexta.
Hasta aquí he hablado de lo que entra por la vista. Irrebatible. Pero, además, si la escuchas hablar, da la sensación de tener una cabeza bastante bien amueblada. No es que yo tenga el placer de conocerla, pero me parece una muchacha bastante inteligente. Aunque, así de primeras y a bocajarro, yo no la querría para jugar al Trivial precisamente.
No se crean ustedes que es la típica torda provocativa, chula, prepotente, y pusilánime que no ve más allá de sus, innegables, encantos. Nada más lejos de la realidad. Por si fuera poco, la tía es medio roquera. Toma castaña. Nada de David Bisbal, Bustamante o la puta que los parió. Ole, ole y ole. Dan ganas de que se acerque a ti y te diga aquello de: - Cántame una canción al oido… y te pongo un cubata… ¡Guapa!
La vi por primera vez en un anuncio donde jugaba al billar en un bar. Su elegante pose hacía que sus lindas posaderas taparan una pequeña televisión que retransmitía un partido de fútbol que era visualizado, a su vez, por tres o cuatro zagales. Entonces ella, con esos ojos de gata que Dios le ha dado, y al darse cuenta de que estaba en medio, los mira y, con una dulce voz, no sé si de ángel o de diablo, les dice: - ¿Molesto?...
El anuncio hacía publicidad de… ¿un coche?... ¿una colonia?... sinceramente, ¿para qué les voy a engañar?... si les digo la verdad, no me acuerdo.
miércoles, 13 de junio de 2007
SILVIO RODRÍGUEZ... LA VIDA

LA VIDA
La vida de un pájaro en vuelo,
la vida de un amanecer,
la vida de un crío
de un bosque y de un río,
la vida me ha hecho saber.
La vida del sordo y del ciego ,
la vida que no sabe hablar,
la del triste loco,
la que sabe a poco,
la vida me ha hecho soñar.
La vida voraz que se enreda,
la vida que sale a jugar,
la vida consciente que queda,
la vida que late en el mar.
La vida que brota de un muerto,
la vida que no se murió,
la de los desiertos,
la de un libro abierto,
la vida me ha hecho cual yo.
La vida que alumbra en el trueno,
la vida final de un adiós,
la vida goteando de un seno,
la vida secreta de un dios.
La vida que pende de todo,
la vida de cada emoción,
la vida en exceso,
la vida de un beso,
la vida me ha hecho canción.
(Del disco "Rodríguez")
Silvio Rodríguez
martes, 12 de junio de 2007
JUEGO DE VILLANOS
una cara de monstruo horrible,
esperó y esperó detrás de una esquina,
salió al fin de la sombra como un trozo de sombra
y el niño huyó más rápido que su propio alarido.
Entonces la muerte se puso otra cara,
una vieja cara de mendigo,
esperó y esperó enfrente de la iglesia,
extendiendo la mano y gimiendo su pena
y el niño no supo que hacer con su piedad.
Entonces la muerte se puso otra cara,
una cara de mujer hermosa,
esperó y esperó con los brazos abiertos,
tan maternal, tan fiel, tan persuasiva
que el niño quedó inmóvil de susto o de ternura.
Entonces la muerte sacó su última cara,
una cara de juguete inocente,
esperó y esperó tranquila en la buhardilla,
tan quieta, tan trivial, tan seductora
que el niño le dio cuerda con una sola mano.
Entonces la muerte se animó despacito,
más traidora que nunca y le corto las venas
y le pinchó los ojos y le quitó el aliento
y era lo único que podía esperarse,
porque con la muerte no se juega.





