viernes, 14 de septiembre de 2007

TURISMO OBSERVACIONAL Y "TURISMO" COMPROMETIDO


Los países pobres me dan muchísimo miedo. Los que pretendemos un mundo mejor y sabemos que la solución pasa por el compromiso con los desfavorecidos sentimos pánico cuando se nos plantea la posibilidad de viajar a uno de estos lugares donde la pobreza te mira con ojos de niño. Me da miedo porque soy incoherente. Hay, conozco, gente cuyo compromiso en estos temas es tan fuerte que lo han arraigado en su vida en forma de visitas periódicas cada año. A veces durante todo un año. Y ,a veces, de por vida. Visitas a países pobres que han hecho suyos para comprometerse, mezclarse, compartir bienes y problemas con los más necesitados. Mi compromiso no es tan fuerte pero tampoco ninguno. La última experiencia de valía que yo viví en ese sentido, fue el viaje a Marruecos donde un puñado de hermanos y yo nos tiramos un mes en el orfanato “La Maternité” (en la peor época de ese centro, gracias a Dios y a mucha gente ya ha cambiado algo) cuidando, lavando, atendiendo, jugando y dando de comer a niños abandonados, muchos de ellos tetrapléjicos y enfermos mentales (dicho sea de paso, por si alguien anda despistado, por este tipo de cosas, huelga decir que no cobramos un duro). Aunque fueron los franciscanos quienes nos acogieron, éste es un centro público del Estado. Lo digo para los que se crean que el viaje lo hacemos ligados, únicamente, a instituciones religiosas.

Es entonces cuando recuerdas ese comentario, o lugar común, según el cual no hace falta profesar un determinado credo para que te comprometas con acciones nobles y te pringues las manos directamente con el que pasa hambre. Mire usted, yo eso me lo creo. De verdad. No lo voy a negar. Pero luego está mi experiencia, y eso no es opinable. Es lo que he mamado. Lo que he vivido. Y lo que he vivido es que la mayoría de gente que conozco que se han involucrado con proyectos de esta índole, haciendo suyo el olor a heces y orina de los desarraigados, compartiendo su tiempo y su dinero, son gente perteneciente o ligada a la Iglesia Católica (dígase Grupo de San Francisco, Hermanas de la Consolación, Hijas de la Caridad o bien grupos independientes pero simpatizantes o vinculados con los anteriores como el Grupo de Misiones de San Francisco, Consolación por el Mundo, Juventudes Marianas Vicencianas, Delwende, Colaboración y Esfuerzo etc..).

Alguno me dirá que quizá yo sólo me muevo en ambientes religiosos y precisamente por eso no conozco otros casos… pero no es así.

De entre los amigos que tengo dedicados a la medicina y que son ateos, conozco a varios (no muchos) que también se han involucrado del mismo modo.

De los amigos y conocidos que tengo (y son muchos) dedicados de lleno a la política y a elaborar discursos sobre los derechos humanos no conozco a ninguno (salvo Manolo y Reyes) que se haya pringado las manos tocando a un pobre más de un mes. Y lo peor de esto es que algunos de estos amigos y conocidos ni siquiera hacen eco, valoran, acompañan o se pronuncian sobre las actividades de amigos suyos (amigos y amigas que a veces se juegan mucho) vinculados a este modo de vida. No sólo no se pronuncian ni lo acompañan cuando se enteran indirectamente sino que tampoco lo hacen cuando se les informa directamente. Y es que una cosa es teorizar acerca de los derechos sociales y otra es estar cerca del pobre. Debe de ser el veneno de las teorías, las elucubraciones y los batiburrillos dicotómicos. Aunque yo creo, estoy seguro, que también es posible que el compadreo elitista de pasillos, viajes, teorías y cafeterías en las instituciones políticas , nacionales y extranacionales, haga de impermeable para todo lo demás. Demasiado nivel para mancharse las manos. Es imposible cambiar el mundo desde un sillón de cuero. De este último grupo de amigos y conocidos, algunos, en ocasiones, se pasean en plan observacional por países donde la miseria aflora allá por donde vayas. No digo que eso sea bueno ni malo. No es una crítica. Sólo digo que yo no sería capaz de ir de turista a un país de esas características y que las veces que he estado en un país así, ha sido para hacer, con mucho esfuerzo, mucho miedo y muchas imperfecciones, precisamente todo lo contrario. Es mi opinión. Y, por ello, no me gusta que se fotografíe la pobreza y que se exponga en posters, adornando paredes, espacios o casas como artículos del National Geographic. La pobreza debe mostrarse cuando se lucha por ella, pero no exponerse como si fuera un paisaje natural. Porque el pobre tiene su dignidad. No es un objeto típico. No es folklore.

Únicamente me siento a gusto con las fotos que yo hice en ese viaje, porque son gente con la que yo he vivido. Y con las fotos de ese tipo que Mercedes tiene en su casa. Porque sé que a esa gente no sólo la ha tocado y acariciado durante muchos años con sus propias manos sino que, aunque sea por un tiempo, y mucho más y mejor que yo, se ha entregado a ellos con todo lo que es y todo lo que tiene. O con las fotos que ha hecho otra gente en esas mismas circunstancias. Porque, aunque lo repita en un post anterior, una cosa es predicar y otra es dar trigo. O mejor todavía, una cosa es dar peces, y otra enseñar a pescar.
EL TROVADOR ERRANTE

4 comentarios:

Esteban dijo...

Pedro te estas convirtiendo en un experto de los andanadas personales a través de tu blog. Realmente no entiendo que tipo de animadversión te pueden suscitar determinadas cosas para que hagas post como este en el que, disculpa que te diga, salvando las referencias personales, mezclas el chocolate con los aviones a reacción. Cosas que no tienen nada que ver.

Quizá venga bien distiguir lo que es una labor de cooperación al desarrollo o asistencial de lo que es el turismo. Por lo que traslucen tus palabras tienes una idea muy pesimista de los países más pobres que el tuyo. Sinceramente me parece muy injusto. Yo estoy de turismo por la India. No ha venido a cambiar el mundo ni a hacer una labor asistencial. En esta tierra hay mucha miseria y pobreza, pero también hay mucha riqueza, muchas ganas de progresar y muchos lugares impresionantes que ver. Según tú, si una persona no viene aquí o a otro país pobre a cooperar, llamemoslo así, mejor que no venga.

Pues te recomiendo que vengas aquí con tu equipo de salvamento y se lo expliques a esta gente, que lo que quieren es trabajo y posibilidades de prestar sus servicios, de vender sus productos, de mejorar sus vidas. Si el turismo es riqueza para ciudades desarrolladas, donde supongo que no te da pudor viajar, como la nuestra, Granada, mucho más lo es aquí.

La única cosa que nos pidió nuestro guía en Calcuta fue que animáramos a la gente a visitar su ciudad, que necesitaban más turistas.

Supongo que con esos razonamientos tampoco comprarás productos que se hagan en estos países donde la gente cobra menos que en el tuyo o donde las medidas de seguridad en el trabajo son mínimas. Puedes hacerlo, pero los condenarás a seguir así siempre. Sólo el mayor crecimiento económico permitirá destinar recursos a determinados "lujos" que de otra manera son superfluos para ellos, pues no pueden cubrir ni siquiera las necesidades básicas.

Por supuesto, la visita de estos lugares plantean muchos dilemas morales y hace te hace cuestionar muchas cosas, pero claro, eso mejor verlo en la televisión, si no te vas a implicar en el terreno ayudando.

Dices: "Sólo digo que yo no sería capaz de ir de turista a un país de esas características y que las veces que he estado en un país así, ha sido para hacer, con mucho esfuerzo, mucho miedo y muchas imperfecciones, precisamente todo lo contrario." Me alegro de ese elevado sentido de la moral. Será que yo no soy creyente, pero pienso seguir viajando mientras pueda.

Por cierto, el pobre tiene su dignidad. Tú lo has dicho. Dignidad para ganarse la vida con su trabajo, no solo dignidad para que tú huelas sus heces u orina.

El Trovador Errante dijo...

QUERIDO ESTEBAN:

1) Las referencias personales no son como tú te las imaginas. No hay animadversión ninguna. Te lo aclaro en un correo personal, que te ruego que leas a fin de que esto no se torne en culebrón.

2) Jamás he criticado, leelo bien, a la gente que hace turismo en estos países. Sólo he dicho que a mi me costaría mucho. Ni tan siquiera que nunca lo voy a hacer, sino que a mi me costaría mucho. Es legítimo pensarlo.

Tú puedes seguir viajando todo lo que te de la gana. No lo veo mal. No sólo hay que viajar a esos países para hacer una labor asistencial.

3) No me faltes al respeto a mi y a "mi equipo de salvamento". Estás tocando frívolamente cosas muy profundas y muy serias; y no voy a entrar más en el tema porque podría herirte.

4) Estoy conforme en que el pobre tiene dignidad para trabajar y desarrollarse. Y eso hay que potenciarlo. Pero al enfermo mental, tetraplégico, con treinta años, que está tirado en la calle móntale tú un puesto de churros o de helados, ponle un gorro y dile que es para que se desarrolle... a ese no tienes más remedio que sonreirle mientras lo lavas (si, heces y orina), lo acomodas en algún sitio y le das algo de dignidad. Que no todo es el euro, ni el comercio, ni la economía, ni la politica. Parece que hace tiempo que se te ha olvidado.
(Háblale tú de desarrollo y de iniciativas comerciales y económicas a los niños de la foto... a ver qué te dicen)

N dijo...

¿Y por qué las cosas deben ser blancas o negras? Si la situación de cada cual es diferente, tanto aquí como allí, optemos y realicemos lo que mejor nos parezca, que no tiene que entrar en conflicto.
Si a mi se me presentara la oportunidad de ser turista, la tomaría porque prefiero ver a leer. Creo que eso enriquece personalmente y más si se comparte.
Si fuese factible irme un mes a cooperar, lo haría, porque por convicciones personales, se que es algo que debo hacer.
Ahora, mientras no puedo hacer ni una cosa ni otra, me parece perfecto que otros lo hagan. Ya me las ingeniaré para viajar dos días a un lugar más cercano o/y dar mi tiempo de otras formas.
Si hay que optar sólo por una vía y, además, eso implica crítica a la contraria... mal vamos.
Y yo si conozco quien ha sido cooperante sin relación con la Iglesia, por cierto, y lo valoro igualmente.

natalia dijo...

ayyy!!!! optar. bien. opto por enriquecerme de esteban y de pedro.
Pero opto por una cerveza conciliadora y unas risas que relajen.
Un abrazo muuuuyyyy tierno para los tres.
pedri: qué bien que está por aquí la me, no?????